Puso su frente en mi frente —Voy a
hacerte fuerte, lo prometo— Habló bajo, se apartó de mí y le miré esperando una
respuesta, a cambio de eso recibí un puñetazo en la nariz que me hizo caer al
suelo. La tapé con mi mano y el me cogió fuerte del brazo para volver a ponerme
en pie. Me tambaleé y otro golpe fue enviado derecho a mi ojo y volví a caer.
Me volvió a levantar de la tela del pecho y esta vez me empotró contra la
pared, otra vez su puño fue derecho a mi cara para aterrizar en mi mandíbula.
Lo empezaba a entender. Quité mis manos de la cara que ridículamente estaban
intentando amortiguar algún otro golpe y las baje hasta mi muñeca, desenredé el
pañuelo mientras él se cebaba con mi boca y lo tiré al suelo. Paró
repentinamente y caí al suelo de nuevo. Cuando volví a abrir los ojos ya no
estaba. Escuché el tren pasar por encima y vi un río de polvo cayendo del techo
del puente.
Giré la cabeza y cerré los ojos.
Cuando desperté ya no estaba ahí.
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